Recuerdos
- El blog de Luisa Chico
- 22 feb 2022
- 1 Min. de lectura
Lentamente se desmoronan los recuerdos.
Los que deseo conservar los envuelvo en papel de seda o en plástico con burbujas que impidan su rotura.
Coloco cada objeto con mimo en una caja o en una bolsa que, una vez llenas, se van amontonando de cara a las paredes que un día los vieron lucir con esplendor y que ahora se disponen para las despedidas.
Se acerca el viaje definitivo. Ese que les llevará junto al tan añorado mar. A la nueva morada que los acogerá ilusionada y deseosa de volver a sentir vida en sus cuartos vacíos.
Miro alrededor y veo como poco a poco solo van quedando los muebles limpios de todo y las paredes vacías. No puedo evitar sentir tristeza, no en vano en esta casa han transcurrido dos tercios de mi vida.
El consuelo que me queda es que solo dejo atrás las paredes y el techo que fue mi refugio todo este tiempo y que me hizo sentir protegida dándome la estabilidad que necesitaba en mi adultez.
Ahora son otros tiempos, me apresto para iniciar el tramo final de mi existencia, y lo haré junto al mar, con toda la tranquilidad del mundo. Me esperan mañanas de baños, tardes de paseos, lecturas, música y… vida en libertad.
¡Bienvenida nueva etapa!

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