• El blog de Luisa Chico

Llega el día de tu cumpleaños. Cada vez cuesta más cargar la mochila donde van guardadas nuestras vivencias, pero tú sigues ahí, cargando con ella muy a gusto, feliz de todo lo que has hecho en tiempos que, hoy, ya son pasados, aunque lo que recuerdas haya ocurrido ayer.


Al filo de la noche entras en las redes sociales sabiendo que allí te esperan muchas felicitaciones, los bueno deseos que te transmiten propios y extraños a los que Facebook les ha recordado que hoy has completado una nueva vuelta al sol

Muestras tu agradecimiento a todos los que han dedicado un minuto precioso de vida en felicitarte.

Y de pronto… caes en la cuenta de que tienes muchos EX: ex amores, ex amigos, ex vecinos, ex parejas de baile, ex alumnos, ex colegas de letras, ex compañeros de trabajo, ex camaradas de radio, ex cómplices de vida…


Reflexionas y caes en la cuenta de que es lo normal, acabas de cumplir muchos años, has vivido mucho y cada vuelta del sol ha traído nuevas personas a tu vida que se mantuvieron ahí por un tiempo para luego seguir su camino.


Pero lo más hermoso es que cuando Facebook les avisa de tu cumple se toman un momento para felicitarte de corazón y eso… no tiene precio. Al menos has dejado huella en sus vidas.


Luego están los otros, los “amigos” del Facebook, esas personas que quizá ni conozcas personalmente pero con la que tienes alguna relación virtual por intereses afines, y su felicitación también te alegra.


Y para cerrar el círculo están las felicitaciones de personas que no sabes quienes son ni en qué momento entraron a formar parte de tus contactos facebucianos pero que hoy también se han molestado en felicitarte.


Tanta lluvia de buenos deseos y parabienes algo mágico aporta a tu vida. Así es fácil iniciar la vuelta 68 al sol.


Mil gracias a todos y ojalá no haya olvidado mandar mi agradecimiento a alguien.

Gracias por estar ahí y por acompañar mis pequeñas locuras.



  • El blog de Luisa Chico

(Foto de Luisa Chico - Las Teresitas al amanecer)


Quiero volver al mar.

Acercarme despacio

retardando el momento de sentirlo rodear mi cuerpo

temblando de ansiedad y deleite anticipado.


Dejar que la arena acaricie mis pies.

Que las olas susurrantes se deslicen murientes en torno a mis tobillos.

Que el olor a salitre me devuelva los tiempos felices

en que las risas y el alborozo

ponían alas a mis pies, ansiosos de placer y vida,

obviando por completo la tristeza.


Sol, arena y mar…

No dejaré que la nostalgia vuelva a distanciarnos.

Volveré y nada podrá impedirlo.

En mi mente aún revolotean sus palabras:

"El mar lo cura todo".

Espero que pueda sanar también su recuerdo.


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  • El blog de Luisa Chico

Te recuerdo con tu carita redonda, tus ojos cansados de ver el mundo girar a tu alrededor. Tu sonrisa pronta, tu caricia suave y tu ternura infinita.

Te recuerdo regordete, con el pelo oscuro peinado hacia atrás y sujeto con brillantina.

Te recuerdo de paso reposado, bondad infinita, amigo de tus amigos.

Te recuerdo desde siempre con unas cartas en la mano mientras degustabas un buen café en el bar de la esquina o en casa después de la cena.

Te recuerdo padre… pero, sobre todo, te recuerdo amigo.

Te quiero papá.

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